Una iniciativa FEDER
La ciberseguridad está estrechamente vinculada a algunos de los grandes desafíos de nuestro tiempo: la protección de la información, la seguridad de las organizaciones y la capacidad de afrontar los retos de un entorno digital cada vez más complejo. Comprender estas conexiones resulta fundamental para avanzar hacia un ecosistema empresarial más preparado y seguro.
Con motivo de CiberMatch, el evento en formato Speed Dating que organizamos desde la Oficina Acelera pyme de AECIM del 27 al 29 de octubre, ponemos el foco en la importancia de la ciberseguridad y en la necesidad de acercar este ámbito a pymes, personas autónomas y proyectos emprendedores.
En este contexto, continuamos nuestra serie «Mujeres que impulsan la ciberseguridad», con la que queremos dar visibilidad a mujeres profesionales que contribuyen al desarrollo de este sector desde diferentes ámbitos y conocer sus perspectivas sobre los retos actuales y futuros.
Nuestra segunda protagonista es Eva Álvarez del Manzano, presidenta de CESN (Cooperación Estratégica de Seguridad Nacional), cuya trayectoria profesional está vinculada al ámbito de la Defensa, la seguridad y la tecnología. A través de esta entrevista, nos acercamos a su experiencia y a su visión sobre la ciberseguridad desde una perspectiva estratégica.
¿Qué camino te llevó hasta el mundo de la ciberseguridad?
Mi camino hacia la ciberseguridad está profundamente ligado al mundo de la Defensa.
Mi formación inicial es en Psicología y Filosofía, pero profesionalmente tuve muy pronto la oportunidad de acercarme a proyectos vinculados con seguridad y Defensa. Eso despertó en mí una vocación que, con los años, me llevó a especializarme también como perito informático forense y auditora del Esquema Nacional de Seguridad.
He tenido la suerte de conocer la Defensa desde ámbitos muy diferentes: la tecnología, la industria, la seguridad, la Administración y, sobre todo, las personas.
Hoy entiendo la ciberseguridad como una capacidad esencial de la Defensa y de la Seguridad Nacional. Ya no podemos separar el mundo físico del digital: protegemos instalaciones, comunicaciones, sistemas, información, infraestructuras y, cada vez más, tecnologías que son críticas para nuestra autonomía y nuestra soberanía.
¿Cuál crees que es el principal reto de ciberseguridad al que se enfrentan actualmente las pymes?
En el ámbito de Defensa, uno de los grandes retos es comprender que la seguridad de una organización depende también de la seguridad de toda su cadena de suministro.
Una pyme puede pensar que no es un objetivo relevante, pero puede formar parte de un proyecto, prestar un servicio o suministrar tecnología a una gran compañía, a la Administración o a las Fuerzas Armadas. Y eso la convierte en parte de un ecosistema que hay que proteger.
Por eso estamos viendo cómo requisitos de seguridad, certificación y cumplimiento adquieren cada vez más importancia para poder trabajar en Defensa.
Para nuestras pymes es un reto, pero también una enorme oportunidad. Alcanzar determinados niveles de ciberseguridad no debería verse únicamente como una obligación: puede convertirse en una auténtica ventaja competitiva y abrir la puerta a nuevos mercados.
¿Qué está cambiando con la inteligencia artificial en la forma de atacar y defender a las organizaciones?
La inteligencia artificial está transformando completamente el escenario de seguridad y defensa.
Nos permite analizar enormes volúmenes de información, detectar anomalías, mejorar la toma de decisiones, anticipar amenazas y aumentar capacidades. Pero, al mismo tiempo, también multiplica las posibilidades de quienes quieren atacarnos.
Hoy hablamos de ciberataques cada vez más automatizados, ingeniería social mucho más sofisticada, deepfakes, manipulación de información y campañas de desinformación capaces de afectar no solo a una empresa, sino incluso a la percepción y la confianza de una sociedad.
Por eso, especialmente en Defensa, no podemos hablar únicamente de inteligencia artificial: tenemos que hablar de IA responsable, segura y confiable. La seguridad debe estar presente desde el diseño y durante todo el ciclo de vida de la tecnología.
La innovación es imprescindible, pero en entornos críticos debe ir siempre acompañada de seguridad, gobernanza y responsabilidad.
¿Por qué es importante incorporar la ciberseguridad desde el momento en que una empresa adopta una nueva tecnología?
Porque en Defensa la seguridad no puede incorporarse al final.
Cuando hablamos de inteligencia artificial, cloud, comunicaciones, drones, sistemas autónomos, sensores o cualquier tecnología de doble uso, debemos pensar en seguridad desde el primer momento.
Cada nueva capacidad tecnológica puede aportar una enorme ventaja, pero también puede generar nuevas vulnerabilidades. Por eso debemos avanzar hacia una verdadera cultura de seguridad desde el diseño.
Además, para las empresas españolas que quieran entrar o crecer dentro del ecosistema de Defensa, hacerlo correctamente desde el principio es fundamental. No solo para cumplir requisitos, sino para demostrar que son proveedores fiables y capaces de proteger información, tecnología y capacidades sensibles.
¿Qué significa hoy para una empresa ser ciberresiliente?
En Defensa sabemos algo esencial: hay que estar preparado para seguir operando incluso cuando las circunstancias son adversas.
Eso es, para mí, la ciberresiliencia.
No consiste en pensar que nunca vamos a ser atacados. Consiste en estar preparados para detectar un incidente, contenerlo, responder, recuperar nuestras capacidades y continuar cumpliendo nuestra misión.
Y esa idea, tan presente en el ámbito militar, es perfectamente trasladable a una empresa.
La resiliencia depende de tecnología, pero también de procedimientos, formación, liderazgo, coordinación y personas. Una organización verdaderamente resiliente es aquella que sabe qué tiene que proteger, conoce sus vulnerabilidades y ha pensado qué hará cuando algo falle.
¿Qué es lo que más te inspira de tu trabajo y de formar parte del mundo de la ciberseguridad?
Lo que más me inspira es poder contribuir, aunque sea desde una pequeña parcela, a algo tan importante como la Defensa y la Seguridad de nuestro país.
Y hacerlo, además, creando puentes.
Desde CESN trabajamos precisamente para acercar mundos que durante demasiado tiempo han caminado de forma paralela: Fuerzas Armadas, Administración, industria, universidad, grandes compañías, pymes, startups y jóvenes talentos.
España tiene empresas extraordinarias, magníficos profesionales y una capacidad tecnológica enorme. Creo profundamente en la necesidad de fortalecer nuestra industria de Defensa, impulsar nuestra autonomía estratégica y conseguir que nuestras pymes y startups encuentren también su lugar dentro de este ecosistema.
Y me inspira especialmente ver cada vez a más mujeres ocupando espacios en ciberseguridad, tecnología y Defensa. No creo que debamos estar ahí simplemente para cumplir una cuota. Debemos estar porque tenemos formación, experiencia, talento y mucho que aportar.
Siempre digo que “Unir es defender, cooperar es liderar”.
Y quizá esa frase resume bastante bien por qué hago lo que hago.
La experiencia de Eva Álvarez del Manzano pone de manifiesto la importancia de la cooperación y de construir puentes entre profesionales, empresas e instituciones para afrontar los retos de la seguridad. Una visión que destaca el valor de sumar conocimientos, capacidades y talento para fortalecer un ecosistema más preparado y seguro.
Desde la Oficina Acelera pyme de AECIM seguimos dando visibilidad a mujeres referentes en el ámbito tecnológico y acercando a pymes, personas autónomas y proyectos emprendedores información, recursos y experiencias que les ayuden a avanzar en su transformación digital con mayor seguridad y confianza.
Esta entrevista forma parte de «Mujeres que impulsan la ciberseguridad», una iniciativa vinculada a CiberMatch, con la que queremos poner en valor el talento femenino y acercar distintas perspectivas sobre una cuestión cada vez más relevante para nuestro tejido empresarial.



